Febrero, un mes para recordar
Febrero nos
recuerda cuán frágiles somos, en una “tormenta”, tormenta que trajo consigo
“vientos de cambio”, “vientos de esperanza”, “vientos llenos de sueños”.
Es así que Febrero nos recuerda
aquella experiencia histórica, pero dolorosa que trajo consigo una nueva forma
de ver Bolivia; pero además Febrero nos muestra la fragilidad que el ser humano
tiene de respetar la vida del otro. Pues podemos observar que Febrero también
es la imposibilidad de la vida, la imposibilidad de seguir siendo, de seguir
existiendo, porque nos muestra sangre, nos muestra luto y dolor, nos muestra
orfandad y viudez, nos muestra tristeza de familias las cuales no volverán a
ver al padre, al hermano o al hijo que perdieron.
Ahora bien,
tratemos de relatar lo que aconteció en Febrero del 2002, un relato que viene
de parientes presentes en acontecimiento. El día empezó, como cualquier otro
día, estando por las calles comprando materiales para trabajar, parecía que
solo era una lluvia como otras tantas que habían pasado; pero después vino lo
inesperado, la tormenta. Mi madre decía busquen cada uno a su yunta, es decir
que estemos entre dos, para ayudarnos en cualquier cosa. Sabíamos que esto no
era ninguna broma, no era otra lluvia como las otras, era la realidad. Así
pasaron las horas y de esta manera se apaciguo todo e ingresamos a una tensa
calma, luego a una calma larga pero llena de incertidumbre, por ultimo a una
calma tranquila.
Finalmente terminó ese Febrero que
marcó, si bien una nueva forma de ver Bolivia, también mostró la “fragilidad”
que se tiene para “defender” la “vida humana” y un alto grado de atentar contra
ella. Nos muestra una gran irresponsabilidad, de los que en ese entonces
estaban en funciones de gobierno. Porque lo que se perdió, en Febrero, es la
vida. Cuando hago mención a que Febrero mostró la “fragilidad”que se tiene para
“defender” la “vida humana”; es decir no estoy hablando de ideologías, estoy
hablando de “vidas humanas”, las ideología pueden perecer y revivir de aquí
muchos años, pero no puede volverse a la vida a de personas, que no se los
volverán a ver jamás.
